Recibir a los niños con Amor…

Para nosotros, como maestros, es importante expresar nuestro amor hacia los niños.
Si no tienes amor hacia los niños (un amor que no tienes no lo podrás expresar primero necesitas pedirle al Señor que te lo dé.
Contacto visual
Debemos mirar a los niños, especialmente mientras enseñamos. Esto no es solo una forma de ganar su atención; es también una forma de decirles:”Tú eres importante para mí.”
Contacto físico
Podemos mostrar cariño a los niños, por ejemplo saludarlos con un abrazo, o mientras leen o hacen su trabajo manual, ponerles la mano sobre sus hombros. Sin embargo, esto tiene sus límites. Los niños tienen también su “privacidad” y algunos niños no quieren ser tocados.
Atención concentrada
A veces los niños quieren hacernos preguntas o contarnos algo; entonces debemos tomar tiempo para escucharles. Debemos mostrarle al niño que él o ella es en este momento la persona más importante en el mundo para mí. Aunque sea solo medio minuto debo dar mi atención completa al niño que quiere conversar conmigo.
Animar
Cuando los niños hacen algo bueno, hay que reconocerlo. También tenemos que animar a los niños que se sienten mal, o que sienten que uno no les toma en cuenta: “Inténtalo otra vez, ¡tú puedes!”
Establecer reglas claras
Los niños necesitan saber qué cosas se permiten y qué cosas son prohibidas en la reunión. Por ejemplo:
¿Es permitido salir al baño durante la historia bíblica?
¿Es permitido comer durante la clase?
¿Es permitido traer juguetes a la clase?
Las reglas claras, son muy importantes para ayudar a mantener la disciplina, en tu clase. Establécelas con tu equipo de maestros y ayudantes. Cuando se las compartas a los niños, asegúrate de que las hayan entendido. Puedes establecer, algún plan de recompensas, para los niños que cumplan las reglas establecidas.

No hacer tropezar a los niños.
Vuelve a leer Mateo 18:6-10. Esta es una de las palabras más duras de nuestro Señor, y se refiere al trato con los niños. Tan importantes son los niños para él, que aquí nos da una advertencia muy seria.
Dar mal ejemplo
Si les enseño a los niños que no deben mentir, y después yo mismo digo algo que no es verdad, les hago tropezar. Los niños perderán confianza en mí y pueden perder también la confianza en Dios, porque yo como maestro soy un representante de Dios.

Enseñanza equivocada, exageraciones, etc.
A veces exageramos una historia para hacerla más interesante: “Un día, el Seño Jesús alimentó a un millón de personas.” Algún día, los niños van a leerlo en su propia Biblia y van a descubrir que les he enseñado mal.
Injusticia (preferir a ciertos niños, ser parcial, etc.)
Tenemos una tendencia natural de preferir a ciertos niños antes que otros, por ejemplo, hay un niño con una cara bonita que siempre nos sonríe, y si este niño molesta, no decimos nada.
Quizás tenemos a otro niño con una cara fea y si este niño se comporta mal, enseguida lo sancionamos.
No reconocer errores.
No somos perfectos, y de vez en cuando nos puede suceder que hagamos una de estas cosas que causan tropiezo a un niño. Pero entonces debemos buscar al niño ofendido lo más pronto posible y pedirle perdón.
No vamos a perder nuestra autoridad si pedimos perdón a un
niño. Al contrario, nos va a respetar más por ser sinceros y admitir nuestro error.

About these ads

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s